martes 30 de octubre de 2007

Nima: "LESCUMPLE"

Si existiera el LESCUMPLE, el mío sería hoy. El día que besé a una chica por primera vez, el día que LA besé. En un segundo pasé de ser una persona segura, práctica y extremadamente racional a perder el norte, el sur, el este y el oeste (y porqué no hay mas puntos, que sinó también los hubiese perdido)

El segundo en que mi vida cambió, el momento en que me giré y LA besé. Porqué ella no tuvo que hacerlo.. fuí YO. Mi primera reacción fue: "yo no soy así! a mi no me gustan las chicas... yo no quiero hacerte daño.. somos amigas... no quiero perder ésto.. pero: te importa seguir besándome??"

Estuve tiempo negándome, al mismo tiempo que la buscaba desesperadamente porqué, para que engañarnos?? ya me había enamorado... de ELLA.

Luego vino la época de asumir que mi pareja era una mujer, una estupenda rúbia a la que quería y quiero con todo mi corazón.. pero que yo no era Les.. solo que me había enamorado de ella, de la única mujer del mundo que me podía hacer sentir. Así que entré en la fase de "yo soy hetero pero tengo novia" Es una fase que duró meses... todos los meses que estuvimos juntas. Incluso mas tiempo.

Cuando la relación se acabó, pensé que sería fácil volver a mi heteromundo. Me equivoque, ya había cruzado la línea...

Así que hoy, en mi lescumple, cumplo 3 años... y It's my party, and I cry if I wanted...

sábado 27 de octubre de 2007

Gay It smO

Algunas veces creo que tengo un escepticismo radical, de esos a ultranza, irracionales, poco meditados y absurdos. Me empeño en dudar que las cosas puedan cambiar. El tiempo, por ejemplo. Empieza a refrescar, pero no, esto no puede ser en serio, ayer hacía calor, y yo estoy acostumbrada a que haga calor. Esto es sólo un lapsus temporal. Mañana volverá a ser todo como siempre. Lógicamente, paso frío durante el periodo de transición otoño-invierno, tozudamente aferrada a la temperatura anterior.

Los sentimientos, por poner otro ejempo. Que alguien te quiere, pues au, ya ha caído en la red. Te quiere ahora y mañana y… etcétera, no llego ni a entender hasta cuándo. Se supone que eso es así y no hay más cuestiones.

Quizá sea una lógica litómana. De la filosofía inamovible del empedrado eterno. La máxima es: las cosas no cambian. Chocar contra el muro de madera reversible es sólo cuestión de tiempo y de circunstancias.

Y aquí andamos, mi incredulidad y yo, mirando a un lado y a otro, buscando la cámara oculta.
¿Dónde está el útero materno?

¿Y el amor eterno?

¿A dónde huyeron las certezas?

Sin nada de lo anterior, queda una especie de desnudez irreparable… y me empeño en paliarla, pero ningún remedio quiere trascender…

Y me quedo estúpidamente rememorando, como siempre. Y me viene a la cabeza:

No, no me pidas un beso eterno,

no me pidas más de un momento

no puedo darte más...

Otra BSO.

miércoles 3 de octubre de 2007

Ego: Sin habla

Septiembre transcurría gris y melancólico. Tembloroso y húmedo.
Cargado de fantasmas pasados y futuros... los pasados regresaron el día último, y los futuros se desvanecieron para recibir a octubre.
Una corriente del aire más fresco que jamás había respirado. Me gustaría pensar que estoy en zero, again, por fin... pero no puedo, hoy no puedo, porque estoy anestesiada. Feliz y estúpidamente anestesiada.

Regresó.
Han pasado 3 días y sigo sin explicármelo. Me sorprendió a mitad de mis actividades dominicales, sin mayor preámbulo que un par de noches de insomnio. En el sitio del primer beso. Palidecí, lloré de miedo, bebí un tila triple, y salí a su encuentro.
Mi X vino a casa, pues. Desde lejos y después de tantísimo tiempo. Mil emociones, mil preguntas, mil teorías, mil posts.

Me recordó al reencuentro/enfrentamiento de Simba y Scar, ja! Inesperado y feroz. Su mirada era triste, y sin embargo emitía chispas. Se veía hermosa, rayos! Era mi oportunidad de doblarme, abrazarla... pedirle perdón, nuevamente, por amarla tanto. Cínica y elegantemente cruel, corté con eso. Me dolió, le dolió... nos dolió, sin duda. Nada de eso era necesario.

No estábamos solas... el objetivo era mi madre, desenmascararme y eso.
Con tranquila serenidad, y con la cruz pendiendo de su cuello, dio cátedra de amor incondicional. Ya lo sabía todo, sí le quedó claro en aquella ocasión. En verdad no le importa, ni se asusta. Perdí el habla. Adoro a mi madre.
El rebote llegó a mi padre. Pidió no recibir detalles. Esa noche me bañó de besos mientras dormía, y cantaba sus clásicas alabanzas. Adoro a mi padre.

De repente se acabó la doble vida. Una ráfaga de aire fresco golpeó mi rostro e invadió mi presente... así, extremamente.
El reencuentro con mi amada ex-peque. El enfrentamiento con mi fantasma más querido. El desvanecimiento del casi, y la llegada del no.
Demasiadas emociones. Demasiado aire fresco.
Nuevas herramientas para enfrentar las probabiLidades.
Sigamos jugando, pues! :D

Lesbiana, un placer

Lo que más me jode de mi doble vida es el tiempo que paso entrando y saliendo del armario. No es que yo me esconda, pero tampoco pretendo ir por la vida diciendo "Hola, encantada de conocerte, por cierto, soy lesbiana. ¿Cómo dijiste que te llamabas?". Lo que sucede es que el momento exacto para soltarlo con naturalidad, como quién no quiere la cosa, no existe. O al menos, yo no estoy preparada para encontrarlo.

Por ejemplo: te cambias de trabajo. Al cabo de un mes de desayunos compartidos, empiezas a tener cierta sintonía con algunos compañeros. Hablais del sueldo, de los estudios, de viajes y cine, poneis a parir al jefe, a la família, a los compañeros de piso. Puedes seguir sin contar nada de tu vida personal, pero en realidad te hace ilusión. O simplemente te putea que todo el mundo pueda opinar sobre lo buena que está Franka Potente menos tu. En cualquier caso, el armario te sobra. Y piensas: "cuando surja la oportunidad, lo suelto". Pero nada.

Pasas tres días pensando cómo podrías decirlo de manera casual y natural (sobretodo natural, sin planificar nada, ¿eh?, que no parezca que ardes en deseos de decirlo) y de repente, una de tus compañeras se fija en la diminuta chapita de tu bolso, con la foto de las dos chicas besándose. Ella te dice "anda, que bonitas las chapas". Y tu contestas "¿a que si?"

Y entonces claro, tus vocecillas interiores te ponen a parir: "¿a que si?" ¿No se te ocurre algo mejor? ¿Te ha parecido un comentario casual? ¡Era tu oportunidad!

Las cosas importantes deberíamos poder decirlas al principio: Hola, soy lesbiana. Cuando tengo la regla me pongo insoportable. Tengo un sentido del humor peculiar. Y... ah, sí, en ocasiones oigo voces dentro de mi cabeza.